Preside la Associació de Familiars de Desapareguts y mantiene una incansable labor tanto para que se mantengan abiertas las búsquedas como para ahorrar a las familias parte del calvario que a ella le ha tocado vivir
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Cuando sus hermanos Isidre y Dolors desaparecieron del hospital Sant Joan de Déu de Manresa en 1988 empezó un drama interminable para Mari Carme Òrrit Pires y su familia.
Treinta y ocho años después siguen sin saber nada de ellos y ella ha acabado convirtiéndose en uno de los rostros más persistentes de las familias en el agujero negro de las desapariciones sin causa aparente.
Cofundadora y presidenta de l’Associació de Familiars de Desapareguts i Desaparegudes (Afades), creadora del pódcast «Desaparecidos, nunca olvidados», colaboradora del Centro Nacional de Desaparecidos, ha llevado su caso y la pesadilla que supone para centenares de familias no llegar a localizar, vivos o muertos, a sus seres queridos tanto a Súria y Manresa como a los rincones más recónditos del Estado español. Ha interlocutado con vecinos, periodistas, policías especializados, ministros y el propio rey de España, Felipe VI.

