El Periódico
La familia de Abdón González lleva más de dos décadas esperando respuestas. Desaparecido en marzo de 2001 en la localidad de Medina de Pomar (Burgos), el de Abdón es uno de esos casos en los que de inicio se apuntó a una marcha voluntaria, pero en el que la investigación acabó dando un giro de 360 grados y se impuso una única hipótesis: la acción criminal.
Las principales sospechas recaen en la que fue su expareja y el entorno más cercano de esta mujer. Los investigadores se acercan más a esa tesis cuando en 2015, catorce años después de que Abdón se esfumara sin dejar rastro, esos mismos nombres de pronto aparecen vinculados a una segunda desaparición, justo en un pueblo aledaño al de Abdón. El móvil podría ser económico, apuntaron los investigadores.
«Sabemos que le hicieron desaparecer», lamentan las sobrinas del hombre. “Nuestro tío había comprado un chalet en Burgos capital. Cuando dejó la relación, vendió ese chalet y lo que creemos nosotros es que alguien vino para que le diera el dinero de la venta y como no tenía ese dinero disponible… ahí vino el problema”, explican.

