Cruz Roja
La desaparición de un ser querido deja siempre una herida abierta que no termina de curarse hasta que existe una respuesta. Son muchas las personas que se enfrentan a esta compleja búsqueda: padres, madres, hijas, hijos, hermanas, hermanos o amistades conviven durante meses o incluso años con la incertidumbre de no saber qué ha ocurrido con un ser querido. Ese desconcierto constituye una de las consecuencias directas más dolorosas de los conflictos armados, la violencia, las catástrofes naturales, las migraciones o cualquier otra crisis humanitaria que provoca la separación de las familias.
Con motivo del 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, Cruz Roja Española recuerda que conocer el destino y el paradero de una persona desaparecida constituye un derecho de sus familiares. Por eso, esta fecha también sirve como punto de partida para poner en valor la labor de Restablecimiento del Contacto Familiar (RCF), un servicio de la Organización que desde 2015 ha gestionado cerca de 1.750 búsquedas nacionales e internacionales. Para ello, se acompaña a las personas que buscan a un familiar desde el momento en que presentan una solicitud hasta que es posible ofrecerles una respuesta.

